¡Filoxeras a mí!

El Ayuntamiento de Jérez concede hace ya tiempo un premio llamado “racimo” a aquella persona o institución que más ha contribuido al desarrollo de la mujer. El revés de ese galardón es el denominado premio “filoxera”, con el que se pretende denigrar a la persona o institución que, según el criterio del feminismo más recalcitrante, tiene en su debe declaraciones o iniciativas que, supuestamente, menoscaban el ‘desarrollo de la mujer’. Hasta ahora, ningún agraciado con el filoxera había acudido a recogerlo, y se entiende, pues nadie gusta de ir al circo si es para llevarse tartazos en la cara. Este año, no obstante, la abogada Antonia Alba ha roto la tradición y, con ello, los esquemas de aquellas que, desde la atalaya del poder, se arrogan la potestad de distinguir entre buenos y malos.

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