Soraya o Cospedal, ¿feministas o abejas reinas?

Por Berta González de Vega. Publicado en EL MUNDO el 19 de junio de 2018

Mujer, preparada, con experiencia en el poder, rápida en la oratoria, bailonga en el Hormiguero, lo que denota una sana falta de sentido del ridículo, leal hasta ocupar con su bolso el escaño de su jefe mientras este se despedía con copas del cargo de presidente del Gobierno, madre de un hijo, hija de una madre trabajadora, chica de provincias en la corte de Madrid…Con el paso que ha dado Soraya Saénz de Santamaría para dirigir el PP, además, se da una patada al llamado Síndrome de la Vicepresidencia que afectaría a las mujeres, ese que dice que sólo queremos llegar a ese escalafón del poder y no a lo más alto. Otra patada al Síndrome del Impostor, ese otro que dice que no asumimos hasta dónde podemos llegar por inseguridad. La candidata perfecta del feminismo, ¿no? Pues será que no.

Pero hay más. Porque, a continuación, vino Dolores de Cospedal a presentar credenciales para también optar a mandar en el PP: mujer, preparada, con experiencia en el poder, sin miedo a ese barranco de cristal que llaman a la llegada de una mujer para gestionar un marrón, o sea, el post Bárcenas del partido. Y moderna, que ella fue de las que quiso ser madre sin padre para el niño y optó por la inseminación artificial. Con un pie en Madrid y otro en Albacete, abogada por el CEU, padre de UCD y ministra respetada por los militares. A diferencia de Soraya, sí ha ganado eleciones, en Castilla-La Mancha. También candidata perfecta del feminismo, ¿no? Pues será que no.

Porque las carreras políticas de las mujeres conservadoras no cuentan. Ni las suyas ni las de las mujeres que, en países exóticos o antipáticos, han llegado al poder, incluso poniendo en peligro sus vidas. No valen Margaret Thatcher, Angela Merkel o Theresa May, como tampoco Golda Meir en Israel, ni Indira Gandhi gobernando la democracia más poblada del planeta. No. El feminismo sólo reclama victorias cuando las candidatas son de izquierdas: mimamos como símbolo a Ada Colau, pero no a Inés Arrimadas, charnega de Jerez líder de la oposición en Cataluña. Sarah Palin era idiota y a Hillary señora de Clinton había que votarla sólo porque podría ser la primera mujer en llegar a la Casa Blanca sin ser consorte. Ana Botella llegó a alcaldesa por ser mujer de Aznar, pero Cristina Fernández de Kirchner no a presidenta de Argentina.

Sólo valen las victorias si se consiguen arropadas por la sororidad, algo que no va a ocurrir, por cierto, con Soraya y María Dolores de Cospedal que demuestran que por tener ovarios no nos tenemos que querer las unas y las otras por encima de todas las cosas. Las dos, por cierto, abogadas del Estado, una de esas oposiciones exigentes en las que, desde hace muchos años, brillan las mujeres. Meritocracia pura. No hay más que seguir la cuenta de la Casa Real en Twitter para estudiar la cantidad de mujeres que aparecen en las fotos del Rey recibiendo a las nuevas promociones de jueces, de fiscales, de registradores de la propiedad, de técnicos comerciales del Estado, de notarios o leer los nombramientos en el BOE en los escalafones más altos de la Administración.

Pero eso nunca es suficiente porque no hay mujeres en las reales academias entes que, como todo el mundo sabe, influyen de manera sobresaliente en nuestras vidas, mucho más que empresas como Siemens, IBM, Facebook o Google, dirigidas en España por mujeres. Ese dato no aparece en el libro Morder la Manzana, de Leticia Dolera, meses entre los más vendidos en España con un mensaje muy simple: todo es culpa del patriarcado.

Pues ahí está Soraya, después de años a la sombra laboral de un hombre que la quiso a ella por encima de otros. Y ahí María Dolores de Cospedal, qué sabe nadie de las presiones del entorno de Bárcenas. No se escucha al feminismo aplaudir. Será porque son abejas reinas: mujeres que ha triunfado en un entorno masculino sin cuotas y que, por ello, se creen que todas podrían ser capaces de hacerlo. O sea, mujeres necesitadas de un cursillo obligatorio de perspectiva de género. Como las jueces y las fiscales, mayoría ya en la carrera pero no por ello feministas, que la Justicia, ya se sabe, es patriarcal. O como esas médicos que, en una encuesta, han rechazado que les llamen “médicas”.

La lucha es infinita para cierto feminismo, porque han descubierto que también somos distintos y que hay que resignificar la menstruación. Una feminista que se hace llamar Lola Batalla pide que esos cuatro días al mes las empresas estén obligadas a dar cierta flexibilidad a las mujeres. Acabáramos.

Antonia Alba, una activista de la ‘igualdad real’ contra el discurso feminista

Por Berta González de Vega. Publicado en EL MUNDO el 5 de mayo de 2018

Un premio puede sentar «fatal». Sobre todo si se llama Filoxera (plaga mala) y es el malo frente al premio Racimo, si te invita a reflexionar y si considera que boicoteas la igualdad entre hombres y mujeres. A Antonia Alba, abogada de Conil (Cádiz), le sentó así cuando recibió el correo que le anunciaba el galardón, mientras estaba en el hospital con su padre. Se recompuso, lo contó en sus grupos de Igualdad Real y pensaron que lo suyo era ir a recogerlo. Según cuenta, no se lo puso fácil el Ayuntamiento de Jerez, entidad que daba el premio con jurado. Suspendieron la entrega el 8 de marzo por la huelga feminista y Antonia tuvo que insistir para que le dijeran nueva fecha con un poco de antelación, porque quería ir acompañada. Se lo dijeron con dos días. Llegó y se explicó. Tanto, que el vídeo con su intervención se hizo viral. «Soy abogada y a mí no se me puede rebatir lo que vivo y conozco», explica.

«Yo era una adoctrinada más. Consideraba que los hombres eran malos porque es lo que te dicen los medios. Yo no conocía a ningún hombre malo, pero si la tele lo decía, pues los hombres eran malos. Un día, en una guardia del turno de oficio, me tocó un hombre que había sido denunciado por violencia de género. La Guardia Civil me dijo que era un buenazo, que lo conocían, y yo pensé, soberbia de mí, que, como eran hombres, se estaban apoyando. El hombre se quedó detenido hasta el día siguiente, cuando me lo encuentro agazapado en una celda, no me miraba, no me hablaba y yo cada vez más insolente porque no me contestaba. Le llegué a decir que si quería un abogado hombre. Cuando indago, hablo con los hijos y me doy cuenta de que el maltratado era él. Esa dosis de realidad no la pude gestionar en ese momento, lloré, no sabía cómo me había atrevido a juzgar de antemano a mi cliente, cuando yo era incluso su defensa. Empecé una penitencia». Es la reflexión que hace la abogada al preguntarle por su acercamiento a los grupos que están denunciando la desigualdad entre los hombres y mujeres en la Ley Integral de la Violencia de Género, avalada por el Tribunal Constitucional.

Antonia Alba lleva reflexionando desde aquel día en los calabozos. Y aprovechó el acto de entrega del premio en el Ayuntamiento de Jerez para hacer públicas sus conclusiones. No eludió el asunto espinoso por el que le habían premiado. Con el premio la pretendían avergonzar por haber hablado en una entrevista de denuncias falsas por malos tratos. Al empezar su discurso ante el jurado, entre el público se escuchó un «¡Qué vergüenza!». Pero ella siguió hacia «el meollo de la cuestión». Dijo que las cifras de las denuncias falsas del CGPJ eran indiscutibles, y añadió: «¿Me podéis discutir a mí que el 80% de las denuncias de violencia de género acaba en archivo o en sobreseimiento? ¿Por qué no se investiga ese tipo de procedimiento por parte de Fiscalía, por si en alguno de esos casos hay simulación de delito o una denuncia falsa?».

Pero sigamos con la caída del caballo de Antonia Alba, madre de dos niños varones pequeños, que denunció en el discurso cómo el colapso de los juzgados de violencia de género podría estar dejando desprotegidas a las víctimas reales. Después de contactar con grupos de custodia compartida, se empezaron a agrupar mujeres: «Madres, abuelas, segundas esposas, incluso parejas actuales que han sido víctimas de maltrato, que tienen la visión de las dos partes, mucha familia partera, muchas tías. Un grupo muy variado», hecho partido, Igualdad Real, que nace de la confluencia de asociaciones de toda España.

«¿Por qué cuando una mujer pide ayuda, el sistema se levanta y cuando es un hombre, no? Desde que se ha despenalizado el incumplimiento del régimen de visitas, ¿cuántos padres se quedan sin ver a sus hijos y tienen que ir a un juzgado civil donde los procedimientos tardan meses? Pero si un hombre deja de pasar la pensión a esos niños a los que no le dejan ver, que tiene obligación porque a esos niños hay que alimentarlos, se le puede pedir con efecto retroactivo. ¿Es más importante el dinero que el bienestar de esos niños, que no ven a sus familias paternas? ¿Dónde quedan los besos, los abrazos, las risas, los regalos de esos padres, de esos abuelos, de esos tíos? ¿Quién lo devuelve? Te rompe el alma», explica. «Esta ley incita al odio y fomenta una desigualdad en razón de sexo».

La primera manifestación de Movimiento Femenino por la Igualdad Real fue en enero de 2017 en la Puerta del Sol. Donde, dice Antonia, hoy hay un hombre en huelga de hambre porque lleva 500 días sin ver a su hija, absuelto de dos denuncias de malos tratos. No tuvieron repercusión. Tampoco lograron titulares con la asamblea fundacional de Igualdad Real en Salamanca, hace un par de semanas, para «luchar por los Derechos Humanos», dejar de enfrentar a hombres y mujeres y empezar a pensar en personas. Todo cambió con el premio Filoxera, plaga mala. Resultó viral.

¡Filoxeras a mí!

El Ayuntamiento de Jérez concede hace ya tiempo un premio llamado “racimo” a aquella persona o institución que más ha contribuido al desarrollo de la mujer. El revés de ese galardón es el denominado premio “filoxera”, con el que se pretende denigrar a la persona o institución que, según el criterio del feminismo más recalcitrante, tiene en su debe declaraciones o iniciativas que, supuestamente, menoscaban el ‘desarrollo de la mujer’. Hasta ahora, ningún agraciado con el filoxera había acudido a recogerlo, y se entiende, pues nadie gusta de ir al circo si es para llevarse tartazos en la cara. Este año, no obstante, la abogada Antonia Alba ha roto la tradición y, con ello, los esquemas de aquellas que, desde la atalaya del poder, se arrogan la potestad de distinguir entre buenos y malos.

Camille Paglia: «Hace falta que hombres y mujeres vuelvan a valorar los códigos del cortejo».

Foto: De Fronteiras do Pensamento – Camille Paglia no Fronteiras do Pensamento São Paulo 2015, CC BY-SA 2.0

Por Emilia Landaluce. Publicado en EL MUNDO el 9 de Abril de 2018

Algunos presentan a Camille Paglia (Nueva York, 1947) como la feminista a la que odian las feministas. Natural. La escritora y profesora de Humanidades de la Universidad de las Artes de Filadelfia huye de lo políticamente correcto. «Creo en las mujeres fuertes que se protegen solas, no en las que corren a refugiarse en un comité», afirma en esta entrevista exclusiva.

Atea, lesbiana y siempre libertaria, admiradora de Almodóvar y crítica con el ultrafeminismo de series como Girls -llamó a su creadora «neurótica»-, ahora publica Feminismo pasado y presente (Ed. Turner). A su juicio, el famoso patriarcado que, según el feminismo, es responsable de todos los males de este mundo, no existe. Y a partir de ahí…

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¡Cumplimos un mes!

Ha pasado ya un mes desde que lanzamos No Nacemos Víctimas, coincidiendo con la masiva movilización, éxito de portadas internacionales, de las manifestaciones del 8 de marzo en nuestro país. En este mes, hemos pensado que nuestro empeño porque se abra paso un feminismo liberal, que tenga en cuenta la libertad de todas las mujeres para fijarse las metas que quieran en sus vidas, está más que justificado. Y seguiremos. Porque:

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Feliz Día del Padre. Elegid bien al de vuestros hijos. Sois libres.

Desde No Nacemos Víctimas queremos aprovechar la celebración del Día del Padre para lanzar un mensaje a las mujeres españolas que no han sido madres todavía y que creen que pueden serlo en un futuro: buscad un buen padre para vuestros hijos, si es que pensáis que la fórmula de criar hijos en pareja es la idónea, que puede ser perfectamente posible que eso no esté dentro de vuestras preferencias. Y no pasa nada. Queremos dejar claro que las mujeres que firmaron el manifiesto de No Nacemos Víctimas lo hicieron para celebrar que en este país ahora mismo las mujeres puedan intentar hacer lo que les dé la gana. Aceptando las consecuencias de sus decisiones, eso sí.

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